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El mundo no es un lugar más seguro- por Horacio Calderón

El especialista en terrorismo internacional, Horacio Calderón, escribe para WE. Afirma que en la actualidad, Osama Bin Laden era más una suerte de símbolo que un comandante en jefe de Al-Qaeda y que, a pesar de su muerte, el peligro terrorista continúa vigente en el mundo.

El pasado 1º de mayo dos equipos de comandos del "Grupo de Desarrollo Naval de Actividades Bélicas Especiales" o "DEVGRU", nueva designación que sustituye a los antiguas "Focas" ST6 (SEAL Team Six), encabezó la operación "Jerónimo" que terminó con la vida del líder de la organización terrorista Al-Qaeda, Osama Bin Laden.

Las informaciones muy contradictorias que surgieron acerca de dicha operación, y nada menos que de boca de los más altos representantes de los gobiernos de los EE.UU. y Paquistán, incluyendo a sus presidentes, no hacen sino velar hasta el momento muchos aspectos que resultan cruciales para configurar escenarios futuros. Dichas señales, sumadas al hecho de que no existe otra constancia de la muerte de Bin Laden que la palabra del presidente de los EE.UU., de la que muchos dudan, ha dado lugar como es costumbre a un sinnúmero de teorías conspirativas.

Lo más importante en consecuencia y por el momento, es analizar qué podría suceder con la seguridad internacional a partir del día después de la eliminación del líder terrorista, lo cual coincide con la pregunta más formulada a escala mundial y, además, con el alto nivel de alerta decretado en numerosos países.
Barack Obama afirmó erróneamente que "el mundo es un lugar más seguro" luego de la muerte de Bin Laden. En realidad y desde hace muchos años, este líder terrorista era más una suerte de símbolo ganado a costa de los cruentos ataques del 11 de septiembre de 2001 que un comandante en jefe de Al-Qaeda Central en pleno ejercicio de sus funciones, ejercidas, de hecho, por su lugarteniente y potencial heredero, Dr. Ayman Al-Zahuahiri. Distinto hubiera sido si hubieran muerto ambos, o incluso Zahuahiri, porque la organización terrorista habría quedado sin su verdadero comandante y Bin Laden no hubiera tenido otra posibilidad que salir de su lujosa madriguera para ejercer el mando directamente.

La eventual muerte de Zahuahiri luego de la de Bin Laden provocaría muy probablemente luchas intestinas por el poder, y el desmembramiento de esta organización que cuenta con tres columnas, cuyos principales jefes e integrantes de segundo nivel muchas veces no se ponen de acuerdo y se recelan entre sí. Tales columnas son la saudita, la egipcia y la libia, además de elementos rivales, como paquistaníes, afganos, uzbecos, tayicos, chechenos y turcomanos.

La estrategia contraterrorista secreta desarrollada por los EE.UU. en el complejo teatro de operaciones afgano y paquistaní, pese a sus falencias, apuntaría a decapitar a Al-Qaeda Central, para luego fomentar rivalidades y su posterior implosión.

Las franquicias de Al-Qaeda

Pero el gran desafío actual en la guerra contra el terrorismo, encarnado en una primera etapa en Al-Qaeda Central, reside en que la organización madre fundada por Bin Laden estaba hace tiempo sustituida en relevancia y peligrosidad por dos formaciones que crecieron haciendo usufructo de su condición de franquicias de la primera: "Al-Qaeda en el Magreb Islámico" y "Al-Qaeda en la Península Arábiga".

Sin perjuicio del peligro que representan organizaciones y grupos yihadistas vinculados a Al-Qaeda o influenciados con su agenda, que se encuentran localizados en Afganistán y Paquistán, "Al-Qaeda en el Magreb Islámico" y "Al-Qaeda en la Península Arábiga" constituyen los dos focos terroristas más peligrosos para la seguridad internacional. A esto se suma una constelación de organizaciones altamente peligrosas relacionadas con Al-Qaeda y sus redes, como es el caso de las paquistaníes "Lashkar-e-Toiba" (Ejército de los Puros), el "Movimiento Talibán de Paquistán" y la "Red Haqqani", entre otras.

En lo que a "Al-Qaeda en la Península Arábiga" se refiere, ésta ha logrado organizar, lanzar e instigar desde su base en Yemen tres operaciones terroristas, dos de ellas fallidas, pero una ejecutada por un "lobo solitario" que demuestran no sólo la peligrosidad sino también su capacidad para idear e instigar nuevos sistemas de ataque.

La primera y más efectiva fue el ataque en solitario del militar estadounidense, mayor Nidal Malik Hasan, quien disparó contra sus camaradas de armas asesinando a 13 e hiriendo a 20 de ellos, acción perpetrada el 5 de noviembre de 2009 en Fort Hood, Texas. Este militar musulmán había mantenido contactos previos con el clérigo extremista Anwar Al-Awlaki, de origen estadounidense, quien vive en Yemen. Pocos días antes de la masacre de Fort Hood, Nasir al-Wahayshi, líder de "Al-Qaeda en la Península Arábiga", había alentado a través de Internet el lanzamiento de ataques individuales contra blancos en países musulmanes y de Occidente. El mayor Hasan parece haber cumplido al pie de la letra con esa consigna.

La segunda operación fracasó y tuvo como protagonista al joven nigeriano Umar Farouk Abdulmutalab, quien intentó destruir el 25 de diciembre de 2009 el avión de la línea Northwest Airlines, vuelo 253, en el que este terrorista viajaba, justo cuando pasaba sobre la ciudad de Detroit.

El tercer intento fue el plan de asesinar al director de contraterrorismo de Arabia Saudita, príncipe Mohamed Bin Nayef, hijo del ministro del Interior y hermano del monarca. El ataque suicida estuvo a cargo de un ciudadano saudita vinculado a "Al-Qaeda en la Península Arábiga", quien estaba requerido por la justicia de su país.

En tanto, "Al-Qaeda en el Magreb Islámico" que opera en Africa del Norte y Subsahariana, una plataforma territorial muy cercana a Europa, está compuesta por diversas organizaciones terroristas: el Grupo Salafista de Predicación y Combate, el Grupo de Combatientes Islámicos de Libia y el Grupo de Combatientes Islámicos de Marruecos, todos de extrema peligrosidad.

En definitiva, es muy probable que los riesgos de ataques terroristas continúen a futuro y más allá de la desaparición física de Bin Laden. La retórica muchas veces alejada de la realidad de Obama poco contribuye a situar a la comunidad internacional frente a la realidad del peligro terrorista.

El mundo debería asumir que enfrenta grandes amenazas representadas por el terrorismo global y el crimen organizado transnacional que registran un continuo caracterizado por un fuerte proceso de convergencia. La muerte de Bin Laden ha borrado de este mundo a un personaje siniestro, pero eso no lo convierte de ninguna manera en un lugar "más seguro" dado que el peligro representado por el terrorismo sigue vigente.

http://www.cronista.com/we/primera-persona--por-Horacio-calderonEl-mundo-no-es-un-lugar-mas-seguro-20110506-0013.html

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