El diseño de la ciudad, fundada por Dardo Rocha y diseñada por el ingeniero Pedro Benoit en 1882, no tuvo en aquel entonces nombre y ni lugar de emplazamiento definido (se pensó construirla en la Ensenada de Barragán), pero existía la idea.
Se decidió construir la ciudad perfecta.
No nació en un caserío, al borde de un puerto o del ferrocarril.
Hubo planificación.
Esa característica -hoy reconocida por la Unesco, a pesar de no considerarla un patrimonio de la humanidad- refleja el valor histórico, la defensa de la ecología y la funcionalidad de su trazado.